GÉNERO DE ASIGNACIÓN: Se establece al nacer a partir de la rotulación de médicos y/o familiares. (Álvarez-Gayou, 1979)

Es el momento cuando se presenta al recién nacido como niña o niño por el simple hecho de presentar una vulva o un pene según corresponda. Lo cual no tiene que ver, en nada, con la identidad de género, el rol de género y la preferencia de género.

 

IDENTIDAD DE GÉNERO: Percepción subjetiva, íntima de sentirse mujer u hombre. Se desarrolla en los bebés antes de los doce primeros meses de edad. (Álvarez-Gayou, 1979)

No hay que confundir. Esta percepción es totalmente personal, lo que significa ser hombre no es exactamente igual a otro hombre, o lo que el ser mujer se vive igual a otra mujer; esto aunque tengan el mismo estatus socioeconómico y cultural, así como la edad. Es a lo que se refiere la subjetividad. Esto tampoco hay que confundirlo con el que los bebés saben qué es ser hombre o mujer, esta percepción es el que los bebés ya se han identificado y por lo tanto se sienten a gusto con un género determinado, que no tiene que ser con el de asignación.

 

ROL DE GÉNERO: Comportamientos que una sociedad determinada, en una época determinada demanda a mujeres y hombres. Es un aspecto socio-psicológico. (Álvarez-Gayou, 1979)

Es lo que "deben" de hacer y el "cómo deben" comportarse los hombres y las mujeres y es aquí donde muchas personas forzan a otras para que se comporten según su género de asignación; todos los travestis, transexuales, homosexuales, bisexuales y demás, sufrimos estas situaciones. La razón de esto es que estas personas que tratan de marginar han aprendido e introyectado estos roles de género y es lógico que si alguien se sale de estos parámetros será señalado como desviado o enfermo. Estas etiquetas o estigmas son mecanismos de control para que prevalezcan las ideologías de cierta sociedad dominante. No olvidar que estas ideologías sobre el género, así como en muchas otras cosas, cambian conforme pasa el tiempo.

 

ESTEREOTIPOS DE GÉNERO: Son simplificaciones limitadoras, falacias y/o prejuicios acerca de lo que "es o debe ser" una mujer o un hombre. (Álvarez-Gayou, 1979)

Con lo anterior leído desde el concepto de Género, puede quedar ya claro que el estereotipo es la extrapolación de las concepciones que giran alrededor del "ser" mujer u hombre. Es por ello que cuando se escucha hablar de la mujer ideal se dicen cosas como bonita, esbelta o muy delgada, fiel y buena ama de casa (como si las mujeres que no entran en este estereotipo no pudieran ser mujeres, más que ideales, ejemplares). Lo mismo sucede con el ideal del hombre perfecto; se habla de alto, fornido, caballeroso y de buen nivel socio-económico, ya está por demás decir que por ser bajito, flaco y trabajador no tiene por qué ser menospreciado. Así como hay mujeres y hombres en muchos matices, lo mismo pasa con el ser mujer u hombre, ya que en este sentido hablamos de masculinidades y femineidades; es decir, no existe una única forma de ser. Tan hombre es aquel que va al gimnasio, como el que se pelea a golpes o el que usa un lindo vestido de noche. Y cierro con lo siguiente: "Los estereotipos de género no sólo contraponen lo masculino a lo femenino, sino que impiden el desarrollo de la diversidad en el propio concepto de masculinidad y femineidad". (Barragán)