Intolerancia y Miedo a la Vida:

México, D.F. a 11 de Diciembre de 2006

¿Por qué existe la intolerancia?

¿Por qué no podemos convivir con todo tipo de personas?

¿Por qué insistimos en poner barreras mentales que nos privan de conocer a seres humanos maravillosos, aunque tengan gustos, pensamientos y virtudes distintas a las mías?

Interesantes preguntas; ya que no deberíamos, ni siquiera, formularlas en un mundo que reinara la paz y la felicidad entre todos. Desgraciadamente, muchos seres humanos se siguen sintiendo superiores o con poder sobre los demás. Cuando todos somos tan iguales pero tan distintos a la vez. Me explico:

Las diferencias que puede haber entre dos o más seres humanos son lógicas, ya que todos somos individuos, y como tales, cada uno observamos el mundo, la vida, el Universo y hasta el paisaje de distinto modo. Cada uno crecimos en diferente tiempo, lugar, familia y circunstancias; lo que nos hace desarrollarnos de diferentes formas y/o maneras. Al interactuar con otros seres vivos y, específicamente, con otros seres humanos, es que comenzamos a darnos cuenta de las diferencias y similitudes que tenemos con cada uno de ellos. Las similitudes son fáciles de llevar a cabo, porque a ambos les agrada realizarlas, pero al haber diferencias es cuando comienzan los problemas, si éstas no se manejan adecuadamente.

En mi, muy personal, punto vista, estas diferencias son las que nos dan más conocimiento, ya que es difícil que aprendamos mucho de personas similares a nosotros. Son estas diferencias las que te enseñan modos de vida diferentes, pensamientos distintos, senderos impensables, paisajes increíbles. Pero no todos nos damos la oportunidad de verlos, de vivirlos, de pensarlos, por una sola razón: MIEDO.

Se preguntarán ¿Miedo a qué? Pues a muchas cosas, entre ellas a lo desconocido, a encontrarse con situaciones o verdades que contradigan valores o enseñanzas que forman parte de nuestra historia, familia, cultura o religión (La mayoría de los problemas, peleas y hasta guerras suceden por defender estos conceptos). Enseñanzas que no por ser viejas o hayan contribuido a mi crecimiento tienen que ser una verdad "absoluta". Y al enfrentarnos a estas situaciones desconocidas, muchos prefieren evitarlas, ignorarlas o hacer como que nunca supieron de ellas. Pero al evitar estas situaciones lo único, verdaderamente, que haremos será perjudicarnos, ya que jamás creceremos como personas en un mundo colmado de belleza por admirar, sabores por probar, sonidos que escuchar, texturas que sentir, lugares y personas que conocer, y experiencias que vivir. Por el contrario, viviremos llenos de dudas e inseguridad sobre nuestras raíces y creencias, lo que logrará que tenga miedo a todo lo diferente y me vuelva hasta intolerante hacia situaciones y personas que pongan en riesgo lo que me hizo ser lo que soy.

¿Qué tan fácil o difícil es abrirse a lo desconocido, aprender de todo y de todos, alejarme del miedo? Depende de nosotros; sólo nosotros controlamos la manera en que reaccionamos ante los demás, ante lo que nos rodea; por lo que, si alguien me agrede, dependerá de mí si le contesto o no; si alguien me sonríe, dependerá de mí si regreso la sonrisa; si alguien me enseña una nueva lección, dependerá de mí si la tomo en cuenta para el resto de mi vida o la dejo en el camino, como si nunca me la hubieran dado.

Nuevamente llegamos a la maravilla de ser libres, pero la libertad nos dará felicidad, sólo si nosotros queremos; porque también somos libres de elegir si queremos ser felices y hacer felices a los demás, o ser infelices y siempre estar buscando la manera de contagiar a los que me rodean con mi mal humor y mala vibra. Y somos libres de decidir si contamos con la inteligencia suficiente para abrirnos a nuevas experiencias, lugares, costumbres, personas y vivencias.

Ojalá cada vez seamos más los que queramos utilizar esa inteligencia para lograr ser más felices y hacer de este mundo un lugar mejor para las presentes y futuras generaciones.

¡Que Dios nos bendiga!

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