Comunicación y Confianza

México, D.F. a 31 de Mayo de 2006

 

Muchas chicas han acudido a mí y a otras compañeras por el viejo y conocido problema de "Soy travesti y mi pareja, familia o amigo(s) no lo sabe(n). ¿Qué debo hacer?" Una respuesta complicada de dar, ya que cada una decide qué hacer.

Me explico:

Cada quién sabe cómo es su pareja, familia o amigos. Por lo que nadie nos puede decir qué hacer o qué no hacer en la vida. Nos pueden dar sugerencias o consejos de las cosas o situaciones que esas personas han vivido, pero no por seguir esas instrucciones o consejos al pié de la letra nos resultará.

Se nos dio el maravilloso regalo de ser libres, pero esa libertad nos obliga a ser responsables de TODOS nuestros actos si queremos ser personas rectas, felices y de bien para nosotras, para los que nos rodean y para el mundo en general. Si decidimos confiar a otra persona cualquier cuestión (en este caso nuestro travestismo), debemos estar concientes de que la otra persona tiene derecho a alejarse, a enojarse, a gritar, y a hacer lo que guste; quizás hasta lo acepte, pero debemos respetar esa libertad de decisión que tiene la otra persona.

En toda relación humana (y sobre todo de pareja) debe haber dos ingredientes principales: confianza y comunicación.

Si alguno de estos dos ingredientes falta, tarde o temprano se comenzará a afectar dicha relación. Si hablamos específicamente del tema que nos interesa, vemos el patrón más repetido en la comunidad travesti del mundo: la frustración o falta de felicidad por tener que andarse escondiendo de todos y no poder ser como se quiere ser (el famosísimo clóset). Y es el mismo patrón que si les fuéramos infieles a nuestras parejas; a fin de cuentas les mentimos, les ocultamos cosas y no confiamos en ellas.

Cuando ellas descubren la verdad, no se molestan o entristecen por el encontrar tu ropa o la verdad, si no por no confiar en él o ella; y es que ¿Cómo dices amar a alguien, si ni siquiera confías en él o ella?

Por cierto, nunca dije que dar el paso de ser honestos y sinceros con nuestras parejas o con el mundo sería fácil, pero es mejor que no lo sea, porque eso le da sabor a esta maravillosa oportunidad llamada "Vida" ¿No lo creen?

 

Sigan lo que su corazón les diga y disfruten cada segundo como si fuera el último porque, en verdad, puede serlo...

¡Que Dios los bendiga!

 

 

Regresar al menú de artículos